Formación Profesional v.2

El Gobierno planea unificar toda la oferta de formación profesional, tanto la de los estudiantes (FP), como la ocupacional, para desempleados, y continua, para el reciclaje de los trabajadores

Así empieza una noticia publicada ayer en El País, y que induce a pensar que por fin, vamos a poder entender la formación como una palanca integral de desarrollo económico y social.

La separación entre la formación profesional reglada y la  formación ocupacional contínua, genera perversiones que no ayudan ni a los alumnos, ni a los gestores de la formación, ni a las empresas, ni a la sociedad en general.

Muchas veces la formación ocupacional contínua se utiliza para paliar deficiencias de la formación reglada, no se comparten recursos e infraestructuras, no se diseñan planes integrados, no se comparte conocimiento, y no se trabaja de forma conjunta en adecuar formatos y contenidos a un entorno laboral en cambio constante y necesitado más que nunca de profesionales cualificados.

Me alegra leer que “todas [las formaciones]  se unirán en los mismos centros, con los profesores de una y otras y sumando los recursos de todas”.

Creo que sólo así vamos a poder prepararnos para “nueva economía” que está pidiendo a gritos que se prioricen las políticas de inversión en “capital humano”.

En este sentido, el pasado 27 de abril, también en El País:

La triple crisis global (inmobiliaria, crediticia y de materias primas) interrumpe un periodo prolongado de crecimiento y viene acompañada de inflación: La tormenta perfecta…Es necesario sentar las bases para reducir a largo plazo la vulnerabilidad en situaciones como la que hoy pesa sobre la economía mundial. Dicho de otra manera, se trata de fortalecer la capacidad competitiva…Ello exige fortalecer las dotaciones de capital intangible, de conocimiento. Las TIC, la investigación aplicada, la mejora de las instituciones, la mayor preparación del capital humano, y la liberación de todo lo que obstaculiza las iniciativas de los emprendedores, son algunas de las exigencias necesarias para conformar una economía moderna, que no tiene nada que ver con crecer de forma más o menos espasmódica, al ritmo que lo hacen los impulsos financieros o los sectores bajos en conocimiento. ” El País, 27 de abril de 2008. Negocios. Editorial.

Y Javier, referenciaba hace unos días un artículo de Carlos Mulas-Granados (Profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid), donde se insistía en la idea (en la necesidad) de transitar de “la  economía del ladrillo a la economía del chip” es decir, de “crecer de forma espasmódica al ritmo que lo hacen los impulsos financieros o los sectores bajos en conocimiento” a una economía moderna basada en la innovación, la competitividad, el equilibrio entre sectores productivos, y el desarrollo de la sociedad del conocimiento.

Pero todo esto no ocurre de forma natural, o al ritmo necesario, si no de asume un liderazgo político comprometido con el impulso de medidas estructurales, -entre ellas las políticas de formación y desarrollo profesional-  que permitan enfrentarnos con coraje y ambición a los retos económicos, sociales, culturales, demográficos, generacionales… que tenemos delante. Algunos, ya lo están haciendo.

El final del artículo es un poco desalentador, pues parece que los objetivos vuelven (siguen) siendo más cuantitativos que cualitativos : “El objetivo que se ha marcado el Gobierno es que el 85% de los jóvenes tengan al menos el título de bachillerato o FP. Ahora es el 64% y la media de la UE, del 79%.

En cualquier caso, creo que es una buena noticia que puede marcar una tendencia interesante y generar resultados muy positivos.

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