Open Government
Open Government define la forma de relacionarse entre la Administración Pública y los ciudadanos, que se caracteriza por el establecimiento de canales de comunicación y contacto directo entre ellos, utilizando las redes sociales y la web 2.0 como herramienta que integra las acciones y las formas en que las Administraciones Públicas operan, con objetivos de transparencia, accesibilidad y receptividad.
Una O-gov es aquella que entabla una constante conversación con los ciudadanos con el fin de oír lo que ellos dicen y solicitan, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta y que comunica todo lo que decide y hace de forma abierta y transparente.
Para poder conseguir que una Administración Pública pase a ser una O-gov, debe emprender cambios en los siguientes aspectos:
- Cambio cultural: Es imprescindible entender cuál es el objetivo de la Administración y de todos los que trabajan en ella. El verdadero objetivo de la Administración es servir a los ciudadanos, y el ciudadano debe estar en el centro de la gestión. Conseguir esto en la Administración Pública significa una revolución cultural en la forma de hacer las cosas y en las actitudes de los trabajadores de lo público. Además deberá modificarse el status quo del trabajador público, estableciendo procesos eficientes que faciliten la mejora, la promoción y el cese de dichos trabajadores.
- Reingeniería de procesos: Es una reingeniería de procesos lo que va a permitir reinventar el camino por el que discurrirá la relación, garantizando la flexibilidad y el sentido común, y estableciendo los controles mínimos para que nadie se sienta tentado a mancillar la confianza imprescindible, el modelo de relación “son parte de la cadena del proceso de tramitación” y aún a costa de no poder flexibilizar al máximo los procesos, algunos de ellos deberán mantener su rigidez, orientada en muchos casos a evitar el fraude. Si los procedimientos no son cómodos para el ciudadano o no le ayudan en nada, hay que eliminarlos o cambiarlos.
- Cambio en la organización: Las organizaciones públicas están diseñadas bajo modelos jerárquicos que nada tienen que ver con la eficiencia. Es imprescindible reorganizar las administraciones, las plantillas y la definición de los puestos de trabajo para poder actuar bajo un modelo en red, orientado a proyectos y a la consecución de resultados. Debe garantizarse que la organización es la adecuada para que las personas puedan desenvolverse y actuar en el mejor entorno para satisfacer unos objetivos. Hay tipos de organizaciones que favorecen unas actitudes u otras (las personas en diferentes entornos, matizamos nuestro comportamiento). El cambio cultural, siempre requiere un cambio organizacional, el cambio organizacional debe ayudar a conseguir el cambio cultural y a activar dinámicas orientadas a objetivos y a productividad.
- Cambio en las formas de relación: Del mostrador a la mesa redonda, del correo certificado a la comunicación on-line, de la obligación a la presencia física, a las facilidades de relación, etc.
