En el Manual del e-Líder se muestran los retos a los que se enfrentan los líderes en la era digital, y cómo, a partir del nuevo entorno de Internet y las redes sociales se descubren las posibilidades que políticos, gestores y directivos pueden aprovechar para mejorar la comunicación y el liderazgo en sus organizaciones.
Ésta es una síntesis de los capítulos que conforman la obra, coordinada por Javier Llinares y Ginés Alarcón, en la que han colaborado los profesionales de autoritas consulting. Si os interesa adquirir el libro, se puede adquirir a través de La Casa del Libro.
ÍNDICE
- Prólogo: El mundo 2.0 (Ginés Alarcón)
- Los comportamientos 2.0 (Javier Llinares)
- La personalidad digital (Raúl Alegre)
- Comunicar en Internet (Pere Joan Mitjans)
- Política 2.0. Las campañas electorales en la red (César Calderón)
- Social media y tecnología para el gobierno local (Ginés Alarcón y Francisco Manuel Rangel)
- Escuchar de forma activa (Mari Carmen Orozco)
- Las Herramientas (Carlos Guadián)
- Glosario
[spoiler]¿Qué es el 2.0? ¿A qué nos referimos con web 2.0? En 2001, tras la explosión de la burbuja puntocom, en una conferencia celebrada en San Francisco, Dale Doygherty y Tim O’Really, plantearon que las empresas basadas en la web que habían sobrevivido a la caída en bolsa de las empresas tecnológicas tenían algunos elementos en común y se estaba desarrollando una nueva forma de entender la web.
Algunos ejemplos que nos ayudan a visualizar este cambio son, por ejemplo: el paso de la descarga de un mp3 de una web a hacerlo a través de redes P2P (peer-to-peer, red entre iguales); la Wikipedia como guía de referencia del conocimiento, con tres millones de artículos, y actualizada por los propios usuarios, en lugar de la Enciclopedia Británica, con 500 mil referencias; o el desarrollo y popularización de los blogs, abiertos a la participación, en detrimento de las páginas web unidireccionales y estáticas. En estos ejemplos hay un elemento en común y es el que usuario ha tomado el protagonismo: comparte archivos desde su ordenador, publica en su blog y participa en los comentarios de la web. Luego llegarían YouTube, Facebook y Twitter.
La revolución 2.0 y así lo entendemos en este manual, es que nos encontramos ante un escenario en el que todos los usuarios son protagonistas, y así nos debemos acercar a ellos, de igual a igual, aportando, opinando, y compartiendo. Ya seamos un partido político, una administración pública, una empresa o una ONG. Para ello debemos conocer cuáles son las herramientas y las actitudes, cómo enfrentarnos al nuevo entorno digital y sobre todo, cómo aprovecharlo.[/spoiler]
[spoiler]Internet ha venido a cambiar actitudes de la vida ‘real’, es decir, hay aspectos de nuestras vidas, que se han adaptado como consecuencia de nuevos comportamientos y además se han generado otros nuevos adscritos solamente al mundo virtual. Incluso se generan nuevos anticomportamientos que son los comportamientos anónimos, es decir, aquellos que no corresponden a nadie, pero que pueden afectarnos a los demás.
Como dice David Weinberger “hoy la vida virtual es más real que la vida real”. Seguro que eso no es cierto para todas las personas, pero lo que sí es verdad es que cada vez más personas tienen vidas virtuales completas y plenas y que estas se complementan a la perfección con sus vidas reales. En ese sentido tiene razón Weinberger cuando dice que para esas personas la vida virtual es real, en realidad es parte de sus vidas y por lo tanto es allí donde aplican sus comportamientos y se muestran tal como son.
Abordamos en este capitulo los comportamientos en Internet entendiendo cuáles pueden ser los comportamientos de los demás, los que debemos adoptar, bien por propia iniciativa o como reacción a los comportamientos de los otros. Y por último la conexión entre los comportamientos virtuales y los comportamientos en la vida desvirtualizada.[/spoiler]
[spoiler]Que la interacción propia de web social redunda en un mejor conocimiento de la identidad de las personas, es una cuestión que a pocas personas se les escapa actualmente. No obstante, ser capaces de auscultar los rasgos de la personalidad más proclives a ser replicados en esta tipología de web, ha de ser una aptitud propia de líderes que conducen a su equipo a la consecución del objetivo. Por ello, estar ojo avizor de aquellos servicios de la red que facilitan la ampliación y capilaridad de la red de espejos que proyectan nuestra personalidad digital, se entiende como un requerimiento imprescindible si pretendemos conocer a nuestros interlocutores o target.
Empezamos intercambiando mensajes, más tarde mensajes con fotografías o vídeos adjuntados, en estos momentos intercambiamos listas de nuestras canciones favoritas, cuando no elegimos la lista de temas a escuchar que mejor se adecua a nuestro estado anímico en ese momento. Al mismo tiempo, describimos en pocos caracteres el humor con el que nos hemos levantado. Todas estas actividades, más allá de la interpretación del contenido que generan, sirven para estudiar patrones de comportamiento que enriquecen el proceso de segmentación sociodemográfica de cada comunidad o tribu, por tanto suponen mayor facilidad para establecer una conversación de tú a tú, ¿o acaso creemos que personas conectadas renuncian a su autorrealización?[/spoiler]
[spoiler]Se intuye un nuevo tipo de liderazgo muy distinto a los carismáticos de antaño, pero si observamos los teóricamente grandes líderes, vemos que la mayoría no inspiran confianza. Algunos por su dudosa reputación y otros, la mayoría, porque comunican con un lenguaje desgastado, sin ideas nuevas, e ignorando a su comunidad más próxima (en la teoría de la comunicación digital ya no se habla de “emisores” y “receptores”).
Estamos ante una demanda (y carencia) de líderes que comuniquen en términos de web 2.0 y redes sociales, es decir, conversando e interactuando. No obstante, abrazar las herramientas 2.0 no es sinónimo de comunicación 2.0. Muchos dirigentes políticos (que no líderes) utilizan Facebook y Twitter como canales de emisión de contenidos, sin leer lo que escriben en su muro o los comentarios que ponen los usuarios, ni mucho menos contestarles, y todavía menos incorporar en sus programas ideas que surgen de las conversaciones, debates y aportaciones participativas de la comunidad en red. Hay, claro está, excepciones interesantes.
En cambio, en los ambientes profesionales de empresa, administración, educación, etc, están surgiendo comunidades, generalmente de base, que aprovechan las redes para colaborar, compartir, promover el talento y generar nuevas formas de liderazgo a través de esa comunicación relacional.
En el capítulo Comunicar en Internet intentamos justificar por qué en la era digital es preciso poseer las competencias y pensamientos digitales para comunicar. Tratamos de convencer a managers, directivos y líderes para que orienten sus actuaciones hacia su plasmación en la red, para que piensen en digital. Además, sugerimos una serie de consideraciones y consejos para ejercer esta comunicación conversacional de tal manera que les permita elaborar estrategias directivas efectivas y que aporten más valor social. [/spoiler]
[spoiler]Este capítulo trata de explicar las claves de la comunicación electoral en Internet, es decir, las nuevas formas de hacer campaña electoral apoyadas en las herramientas online con ejemplos reales y aportando consejos para los partidos y candidatos que comiencen su andadura en la red.
Cuando hablamos de “Política 2.0” estamos haciendo referencia fundamentalmente a la aplicación de valores profundamente democráticos, a la relación entre los políticos y los ciudadanos aprovechando las capacidades que la red pone en nuestras manos.
Hablamos de conversar, compartir, de horizontalidad, transparencia, crowdsourcing, ética hacker. Hablamos por tanto de un cambio de paradigma que tras la violenta irrupción de Internet en nuestro mundo, se está produciendo a nuestro alrededor y cuyas consecuencias ni siquiera hemos comenzado a adivinar.
Internet ha colocado de nuevo al ciudadano en el centro del panorama político y social, desplazando a los intermediarios sociales clásicos (partidos, sindicatos y sociedad civil) a posiciones más laterales. Unos ciudadanos que ya pueden relacionarse directamente con los candidatos de forma directa y personal, sin necesidad de estructuras intermedias que sirvan de filtro de sus mensajes.
Son muchos los cambios de enorme calado que se están produciendo a nuestro alrededor, ya no valen las viejas recetas ni los viejos métodos. La participación de los ciudadanos en la vida pública se está transformando a la velocidad de la luz, y los políticos que no sepan adaptarse a esta nueva realidad terminarán sucumbiendo indefectiblemente.[/spoiler]
[spoiler]Los medios sociales y las nuevas herramientas 2.0 permiten, como hemos visto anteriormente, comunicar, relacionarnos y proyectar nuestra identidad en Internet. Pero también son útiles y necesarios para la mejora de los servicios públicos, por ejemplo favoreciendo la participación ciudadana y el compromiso con la sociedad.
En este capítulo vemos cómo funciona el servicio de atención ciudadana del Ayuntamiento de San Francisco a través de Twitter, el uso de Facebook para incentivar la participación y el debate en la toma de decisiones o aplicaciones de smartphone para que los propios ciudadanos informen a su ayuntamiento de los desperfectos en la vía pública.
Otro uso derivado de las herramientas de participación online es la creación de aplicaciones, por ejemplo utilizando los datos públicos que libera la administración. Estas aplicaciones permiten comparar impuestos online, conocer la agenda de los concejales, o visualizar servicios públicos sobre un mapa de la ciudad. En España hay iniciativas de referencia en la liberación de datos públicos como el Proyecto Aporta de reutilización de la información pública o Irekia, del Gobierno Vasco.
También repasamos proyectos que demuestran cómo la tecnología puede utilizarse para conseguir un cambio social, de implicación y colaboración ciudadana con la administración pública. Como por ejemplo la incubadora de ideas de Manor (Texas) o Code for America, que conecta ideas innovadoras de la ciudadanía para transformar y mejorar los servicios públicos. [/spoiler]
[spoiler]El boom del registro de dominios (.es, .com o .org) para organizaciones y empresas con el objetivo de blindar nombres en la red fue un primer intento para asegurar la reputación de una marca y organización en Internet. Era un primer paso para definir la identidad digital.
En aquella época los usuarios consultaban las páginas web como un repositorio de información, y el cambio se produjo cuando los usuarios dejaron de ser simples receptores y pasaron a ser emisores a través de blogs, foros, wikis, redes sociales, etc. Las tertulias de café hoy tienen lugar en la red, y el alcance de esas opiniones es mucho mayor.
En Internet la gente habla y se expresa libremente y emite conclusiones, con o sin conocimiento, interesantes o no, pero todas pasan a circular en la red. Con esta magnitud de información circulando en Internet ¿cómo podemos saber qué se esta diciendo? ¿Tendríamos que participar en todos los foros? ¿En todas las redes sociales?
La Escucha Activa consiste en saber qué dicen de ti en Internet y qué herramientas y métodos nos ayudarán a realizar este seguimiento. Así sabremos qué opinan de nosotros los consumidores, clientes, o ciudadanos, y por ejemplo, mejorar nuestra estrategia de comunicación para adecuarnos a las necesidades detectadas.[/spoiler]
[spoiler]No es posible pensar en estos momentos que para realizar una determinada acción en la red como la gestión de la propia identidad digital o establecer contacto y conversación con los usuarios, sea posible hacerlo sin las herramientas que Internet pone a nuestra disposición en estos momentos.
Disponemos de aplicaciones que nos ayudarán a producir contenidos, a difundirlos y sobre todo a monitorizarlos, viendo la repercusión que han tenido. La influencia y la relevancia que se obtienen en todo momento, se pueden generar y medir haciendo un uso adecuado de esas herramientas.
En este capítulo proponemos una serie de aplicaciones para poder publicar, gestionar y monitorizar vuestra acción en la red. Centramos nuestra atención en aplicaciones que os ayudarán a publicar contenidos, generar repositorios de elementos multimedia y, por supuesto, tener presencia en redes sociales y gestionarlo de la mejor manera posible. Con la advertencia que éste es un mundo que evoluciona muy rápidamente y que las que hoy son las más recomendables, hará falta ver si lo siguen siendo dentro de un tiempo.
Por lo tanto, la recomendación es prestar atención a la red y no desestimar la adopción de nuevas posibilidades, porque ahí está la clave. Y por supuesto, que las herramientas sin un uso adecuado, sin contar con la actitud necesaria para utilizarlas, no sirven para nada.[/spoiler]
[spoiler]El epílogo del Manual del E-Líder es un conjunto de definiciones de los términos que se han utilizado en el libro y conceptos de referencia de la Web 2.0.[/spoiler]
